Los niños y la gripe

Por estas fechas, todos estamos más preocupados que antes por la gripe. Sobre todo aquellos que tienen hijos y quieren cuidarlos a toda costa.
Sabemos que esta nueva gripe (gripe porcina), puede traer más complicaciones que antes si se complica. Por ello, vale la pena cuidarnos. Sus síntomas son los siguientes:
• Tos
• Escurrimiento nasal
• Garganta irritada
• Fiebre mayor de 38 grados
• Dolor de cabeza
• Dolor muscular y de articulaciones
• Diarrea y vómito (en ocasiones y especialmente en bebés)
Lo mejor, siempre, siempre, es que llame al médico. Sin embargo, también es positivo que conozca las principales recomendaciones médicas para no sentirse tan impotente ni desorientado. Por esto mismo, quiero compartir estas recomendaciones de hijosconsalud.
Suministrar acetaminofén (Tempra, Panadol, Tylenol infantiles) a su hijo si tiene fiebre mayor de 38° C. Es necesario revisar las instrucciones del paquete para la dosis correcta, conforme a la edad y el peso de su hijo, y si es menor de dos años, se debe consultar al médico.
No suministrar ácido acetilsalicilico (aspirina). Los estudios señalan que existe un vínculo entre la toma de aspirina y el síndrome de Reye, un padecimiento muy severo en los niños que les afecta el cerebro y el hígado.
Tener cuidado de las tomas de temperatura por la mañana, pues son confusas. La temperatura corporal tiende a bajar por la mañana. Por eso un niño que registra 36.8° C por la mañana puede tener 37.8° C por la tarde. Su hijo debe mantener una temperatura normal por 24 horas, antes de considerarlo completamente sano.
Mantener el niño en reposo. Es necesario asegurar que su hijo se recueste y permanezca en reposo por un tiempo para que su organismo pueda reestablecerse.
Elevar la humedad del ambiente. Usar un humidificador cerca de la cama del niño puede favorecer la fluidez de las secreciones nasales y hacer que la respiración se dé con mayor comodidad. Sin embargo, es necesario limpiar el vaporizador diariamente, ya que estas máquinas tienden a recolectar moho y bacterias, las que después se esparcen por el aire.
No cubrir demasiado al niño (sólo con una manta ligera) cuando tenga escalofríos. Esto se debe a que, en corto tiempo, estará muy caliente por la fiebre. Luego, cuando la fiebre baje, sudará profusamente lo que ayudará a enfriar al cuerpo. En ese momento es necesario cambiarle de manta.
Reemplazar los líquidos perdidos. Los niños tienden a perder muchos fluidos con la fiebre y, aún más, cuando vomitan. Por eso debe suministrarle varias opciones para beber como jugos de frutas, agua azucarada, una pequeña cantidad de caldo de pollo (brinda sodio un importante electrolito) y limonada con miel para aliviar, a la vez, la garganta.
Servir pequeños bocadillos. Luego de pasado la etapa de alta fiebre y que el niño muestre signos de recuperación, es necesario mantener alto su nivel de glucosa aunque su hijo no tenga mucho apetito. Se le puede suministrar pequeños bocadillos como: malvaviscos en miniatura, galletas, pan tostado o pan blanco. Todo bocadillo debe ser libre de grasa, para que se digiera con facilidad.
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