Lecciones que nuestros hijos nos enseñan

Ser padre no significa saberlo todo, incluso cuando nos gustaría que así fuera. Lo cierto es que no hay nada que nos prepare para las lecciones sobre la vida que recibiremos a través de los ojos, labios y acciones de nuestros hijos. He aquí algunas de las enseñanzas más importantes que vienen de la mano de esas criaturas pequeñas tan queridas por todos.
Si gritamos, ellos aprenden a gritar
Honestamente, no podemos esperar que vayamos por toda la casa dando voces y que nuestros hijos no lo repitan. Si estamos frustrados por alguna razón y comenzamos a vociferar, eso no los enseñará a entender la frustración que sentimos. Por el contrario, les mostrará cómo usar la voz para mantener el control de una situación.
Detrás de los gritos de un niño a un amigo o hermano siempre están los gritos de los padres a ese mismo niño.
No debemos cotillear
Aunque creamos que los niños no están escuchando, lo están. Si nos sentamos en el sofá con nuestra pareja a criticar a los vecinos o algún compañero del trabajo, les estamos enseñando a nuestros hijos que el cotilleo es correcto.
A veces observamos que los niños repiten el mismo cotilleo a otros niños y la crueldad que sale de sus labios al hacerlo es la lección más dura de todas: no chismees cuando tus hijos están en los alrededores, preferentemente nunca
La familia está en primer lugar
Esta lección comienza cuando tenemos hijos y le damos prioridad sobre otras cosas, pero se extiende a toda la familia. Estas son las personas con las que compartiremos toda la vida y también apoyarán a nuestros hijos. Siendo buenos con la familia, enseñamos estos valores a los niños, si no lo somos ellos no recordarán el valor que tiene este concepto para los seres humanos.
Debemos alimentar nuestra relación de pareja
Pareciera que esta lección no debería ir incluida en la lista; sin embargo, es una de las más importantes. Cuando los niños ven que sus padres se llevan bien y son afectivos entre sí, se sienten seguros y confiados en que la familia está trabajando como un equipo unido.
La solidez de la pareja no solo favorece a los niños durante la infancia, sino que además les enseña a alimentar y cuidar de sus relaciones en el futuro.
Hay que aceptar las derrotas
Es esta una de las lecciones más difíciles que nos pueden enseñar nuestros hijos. Nos gustaría ser los padres fuertes, omnipotentes, que ellos quieren que seamos, pero la verdad es que somos seres humanos, vulnerables a los errores. Si no somos honestos con los hijos en este punto, corremos el riesgo de que crezcan creyendo que deben ser perfectos porque sus padres lo son.
Lo mejor es que nuestros hijos nos vean nuestra humanidad y nuestras derrotas, de modo que aprendan a enfrentar sus propias fallas y a saber cómo manejarlas.
Tenemos que cuidar de nosotros mismos
Este punto puede ser un gran desafío para los padres, especialmente para las madres. Dar importancia a nuestras personas no significa que no pongamos a los hijos y parejas en un lugar especial, sino que los amamos lo suficiente como para querer darles el mejor padre posible. No podremos hacer eso si ignoramos el estado de nuestra salud física y mental.
Cuidar de uno mismo enseñará a los hijos cómo ser personas saludables, que se alimentan bien, hacen ejercicios y mantienen un equilibrio emocional.
Cada una de estas lecciones es a su vez la base que propiciará una educación exitosa de nuestros hijos y que posibilitará un crecimiento y desarrollo mejor de los niños. Piensa en eso.
Si quieres leer sobre educación infantil sigue este enlace: ¿Qué es ser un buen padre? y Amistad y autenticidad: dos valores a enseñar.



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